8 DIAS EN LA HABANA, FOTOGRAFIAR EL PASADO
En el año 2017, emprendí un viaje a Cuba marcaría el inicio de mi aventura fotográfica. Visité La Habana durante ocho días. La Habana, con su vibrante mezcla de historia y modernidad, es uno de los lugares más fotografiados del mundo. Desde emblemáticos bares como La Bodeguita del Medio y El Floridita, donde Hemingway gustaba disfrutar de un Daiquiri, hasta la majestuosidad del Malecón, cada rincón cuenta una historia que ha cautivado a fotógrafos de renombre internacional. Fotógrafos de todas las tallas han documentado su belleza única y recorrido sus calles, inmortalizando la arquitectura colonial y la calidez de su gente. Las calles de La Habana, llenas de colores vibrantes y una nostalgia palpable, evocan una desolación que refleja la rica historia de la ciudad, donde la belleza y el desgaste se entrelazan en cada rincón. Este enclave caribeño no solo es un destino turístico, sino un auténtico paraíso visual que ha inspirado a innumerables creadores a capturar su esencia. Al principio, solo iba a hacer un pequeno favor a un familiar, pero sabía que debía esperar 8 días para regresar, debido a la frecuencia de vuelo semanal, así que con mucho tiempo libre, me preparé fotográficamente para visitar este increíble sitio.
Descubriendo La Habana: Mi Experiencia Fotográfica
Antes de viajar a La Habana, revisé el trabajo de varios fotógrafos en busca de inspiración. Para esa época, no encontré mucho, pero el trabajo de René Burri fue especialmente elocuente y me dejó una profunda impresión. Buscar el trabajo de otros fotógrafos es una excelente manera de encontrar inspiración y ampliar tu perspectiva. Al explorar diferentes estilos, técnicas y narrativas visuales, puedes descubrir nuevas formas de abordar tu propio trabajo. Los fotógrafos tienen maneras únicas de interpretar su entorno, lo que puede motivarte a experimentar con tu propia visión. La historia y la cultura de la fotografía también pueden ofrecer un contexto valioso que enriquezca tu propia práctica.

Havana. 1993. The Malecon, along the seafront. Rene Burri
Otro fotógrafo que ya conocía y que se convirtió en una valiosa fuente de inspiración por su trabajo en La Habana fue Alex Webb. Su trabajo en América Latina, aprovechando la potente luz del Caribe, me proporcionó una perspectiva clara sobre cómo utilizar el color y la composición de manera efectiva. Sus imágenes capturan la vitalidad y el ritmo de la vida cotidiana, lo que me motivó a experimentar más con estos elementos en mis propias fotografías.

Alex Webb – Havana, Cuba
Desde que llegué, me enfoqué en caminar y hacer fotografía de calle por La Habana y explorar sus calles antiguas. Era mi primer viaje dedicado a la fotografía de viaje y, aunque no tenía experiencia, me sentía emocionado ante la posibilidad de inmortalizar el vibrante pasado de la ciudad. Llevaba conmigo mi vieja Nikon D5100 y una Canon G7X como respaldo, por si acaso.
Cada paso que daba era una lección sobre cómo navegar por una nueva ciudad. Aprendí a optimizar mi tiempo, a identificar los elementos que contaban historias en este lugar lleno de pasado y cultura. La Habana me enseñó que la fotografía no solo consiste en capturar imágenes, sino en conectar con el entorno y sus habitantes.
La Conexión Humana en la Fotografía
La interacción con la gente se volvió un aspecto fundamental de mi experiencia. Cuando llevas una cámara, la excusa de la imagen facilita el acercamiento. La gente se mostraba abierta y dispuesta a compartir su historia, y a través de esas conversaciones, las fotografías cobraban vida. Cada retrato que tomaba era una ventana al alma de La Habana.

“Trajín Habanero”, La Habana.
La Belleza de los Almendrones: Protagonistas en Mis Imágenes
Los “almendrones“ son los icónicos coches clásicos que adornan las calles de Cuba, especialmente en La Habana, y representan una oportunidad fotográfica única. Estos vehículos, que datan principalmente de las décadas de 1950 y 1960, son un símbolo de la cultura cubana y su belleza estética. Con sus líneas elegantes y colores vibrantes, los almendrones se convierten en sujetos irresistibles para cualquier fotógrafo.
El color de cada coche no solo aporta vida a la imagen, sino que también juega un papel crucial en la composición. Los tonos intensos de los almendrones contrastan maravillosamente con los edificios desgastados y las calles empedradas, creando un equilibrio visual que atrae la mirada del espectador.
Al final de una tarde, con la brisa del Malecón y la suave luz del Caribe que ya había aminorado su potencia, se me ocurrió que debía capturar el movimiento de los almendrones, esos carros antiguos que son parte esencial de la vida habanera. Así que bajé la velocidad de obturación varios pasos, hasta encontrar el ajuste que me daba justo lo que no sabía que estaba buscando: la belleza de estas máquinas en movimiento, con el fondo de los hermosos y desgastados edificios de La Habana.

“Tobacco Driver” Malecón, La Habana.
Cada imagen que iba apareciendo me ofrecía cuadros de una belleza que no era capaz de ver sin atrapar el tiempo frente a mí. Era como si cada clic de mi cámara me permitiera detener un momento fugaz y convertirlo en un recuerdo eterno. Así debió sentirse Ernst Haas al observar que el movimiento en sus imágenes entregaba cuadros con un abstraccionismo único y hermoso. La danza de luces y sombras, la fluidez de las formas, creaban una narrativa visual que trascendía lo literal y se adentraba en la poesía de lo efímero.
Al final de una tarde, con la brisa del Malecón y la suave luz del Caribe que ya había aminorado su potencia, se me ocurrió que debía capturar el movimiento de los almendrones, esos carros antiguos que son parte esencial de la vida habanera… Así debió sentirse Ernst Haas al observar que el movimiento en sus imágenes entregaba cuadros con un abstraccionismo único y hermoso.
Así pasé mis días, descubriendo la belleza de lo cotidiano: los colores vibrantes de los edificios, el ritmo de la música en las calles, las sonrisas de las personas. Cada esquina tenía su propia narrativa, y cada fotografía que capturaba era un pedazo de ese relato.

“Ventanita”, La Habana. – Lenny Ruiz
Este viaje no solo fue un favor familiar; fue el comienzo de una profunda conexión con la fotografía y con La Habana misma. Ahora, cada imagen que tomé es un recuerdo imborrable, un testimonio de la historia que sigue viva en cada calle, en cada rostro.
Consejos para Capturar La Habana a Través de la Fotografía:
- Explora a Pie: Caminar por las calles te permitirá descubrir rincones ocultos y momentos espontáneos. La Habana tiene una energía única que se siente mejor al andar.
- Aprovecha la Luz Natural: La luz del amanecer y el atardecer ofrecen tonos cálidos y sombras interesantes. Aprovecha estas horas doradas para obtener imágenes vibrantes.
- Captura la Vida Cotidiana: Observa y fotografía las interacciones locales, desde los vendedores en las calles hasta los niños jugando. Estos momentos cuentan historias auténticas.
- Incorpora los Almendrones: Los coches clásicos son un símbolo de La Habana. Úsalos como sujetos o fondos para dar un toque nostálgico a tus fotos.
- Experimenta con Composición: Juega con líneas, colores y texturas. Las fachadas desgastadas de los edificios contrastan maravillosamente con la vitalidad de la vida urbana.
- Sé Respetuoso y Amable: Al fotografiar a las personas, muestra respeto. Una sonrisa o un gesto amable pueden abrirte puertas y crear conexiones genuinas.
- Documenta la Arquitectura: La Habana está llena de arquitectura impresionante, desde edificios coloniales hasta estructuras modernas. Captura su diversidad y cómo la historia se entrelaza con la vida cotidiana.
Con estos consejos, estarás mejor preparado para capturar la esencia vibrante de La Habana a través de tu lente. ¡Disfruta de la experiencia!
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